Cuando el liderazgo se distribuye entre generaciones... mi paso por las aulas.
Podría empezar esta entrada con un "llegar tarde a la universidad, pero creo firmemente que todo momento es perfecto para empezar, lo importante es dar ese primer paso... Empezar.
Estar en la universidad con casi 50 años, rodeada de jóvenes con menos de 25 años (alguno unos años más, pero tampoco muchos más), podría parecer al principio un salto generacional difícil de salvar. Sin embargo, desde el primer año descubrí que, más que una brecha, esa diferencia se edades se convirtió en una riqueza compartida, yo aportando experiencia vital y profesional y ellos aportando frescura, nuevas miradas y una enorme competencia académica y digital.
No ha existido un modelo jerárquico, no he sido ese referente adulto donde los jóvenes siguen, ¡qué va!, nuestro grupo ha tejido un liderazgo distribuido, todos ayudando a todos, cada uno liderando en aquello que mejor sabia hacer. Me han acompañado en los trabajos, presentaciones, entrega de proyectos, etc. Siempre desde el respeto, paciencia y el reconocimiento haciéndome sentir una más del grupo, y no una excepción.
Las ideas de Bolívar sobre liderazgo distribuido y liderazgo docente permiten dar una mirada a nuestra experiencia: el liderazgo no se concentra en una sola figura, sino que se coparte y se ejerce desde múltiples roles. En nuestro caso estudiantes-líderes: no solo han sido alumnos que cumplían tareas, sino que pensaban, proponían, discutían, revisaban y construían conocimiento de forma colaborativa dentro y fuera del aula.
Nuestra clase funcionó muchas veces como una pequeña Comunidad Profesional de Aprendizaje: compartiendo apuntes (sí, me refiero a ti), analizando artículos (sí, tú), preparando exposiciones conjuntas (sí, vosotros) y haciendo corresponsables del aprendizaje a todos. Esta estructura que cimentado en la confianza, donde se puede preguntar sin miedo y se podía cuestionar sin jerarquías, es el mejor ejemplo de mejora educativa donde brota de forma natural, la colaboración y compromiso colectivo.
En esta entrada a mi blog (una parte de mi), quiero dejar por escrito mi profundo agradecimiento y cariño a mis compis, quienes me acogieron, cuidaron y exigieron académicamente como cualquiera del grupo, pero teniendo presente mi punto de partida. Gracias por vuestro apoyo, la diferencia de décadas en la edad dejó de ser una barrera para convertirse en la prueba de que el liderazgo distribuido también puede vivirse en un aula universitaria, cuando un grupo camina junto, aprende junto y se reconoce como una comunidad.
Guardaré siempre en mi memoria esta etapa y vuestros nombres en mi corazón. 💞
Me flipa tu entrada Susana como has relacionado de una manera tan clara la teoría del curso con nuestra clase, me ha encantado compartir aula contigo eres genial !
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